
Hay personas que dejan una huella que el tiempo no logra borrar. No porque hayan buscado reconocimiento, sino porque fueron capaces de regalar momentos que terminaron formando parte de la historia de toda una comunidad.
Hoy, en el día en que hubiera celebrado un nuevo cumpleaños, Norte Activo elige recordar a Oscar Normando Oviedo, aunque para la inmensa mayoría de los sampedreños bastaba con decir simplemente «Chicho», «Conejo» o, como muchos lo conocían con respeto y admiración, «El Maestro».
Ese reconocimiento no nació de un título, sino de una trayectoria construida durante décadas organizando algunos de los bailes y carnavales más recordados de San Pedro de Jujuy.
Su nombre quedó para siempre asociado a una época inolvidable de los bailes populares.
Durante años fue el responsable de reunir a miles de personas detrás de una misma pasión: la música, el baile y la alegría.
Su historia comenzó a escribirse en aquellos tradicionales bailes de la Carpa Municipal, donde el «pasito carpero» era protagonista y las orquestas hacían vibrar a familias enteras, grupos de amigos y generaciones que hoy recuerdan con nostalgia aquellos encuentros.
Por esos escenarios pasaron artistas que más tarde se convertirían en referentes de la música tropical. Entre ellos, un joven José Luis Salinas, mucho antes de convertirse en la voz de Grupo Ternura, cuando daba sus primeros pasos junto a Los Rebeldes.
Pero Chicho no vivía únicamente de la música. En la semana se desempeñaba como encargado de Burgos Vidrios, mientras paralelamente acompañaba el crecimiento de Los Fabulosos Cheyenes, una de las orquestas más convocantes de la época, desempeñándose como representante y hombre de confianza del grupo.
Su capacidad para interpretar lo que la gente quería convirtió a Conejo Producciones en una verdadera marca registrada. Donde organizaba un espectáculo, el éxito parecía asegurado.
También fue protagonista de los primeros años de Metrópolis, cuando aquel lugar comenzaba a transformarse en uno de los boliches más importantes de San Pedro. En ese escenario pasaron artistas de primer nivel, entre ellos Antonio Ríos, en una etapa inolvidable de la música tropical.
Pero si hubo un momento que terminó de consolidar su nombre fue el carnaval.
Los bailes organizados en Providencia, Club Gimnasia, Club Independiente y otros escenarios del Ramal reunían a miles de personas que llegaban desde distintos puntos de la provincia para disfrutar de las mejores orquestas del momento.
Hubo incluso un carnaval que quedó grabado para siempre en la memoria popular. Debido al brote de cólera que impidió la realización de bailes en San Pedro, Chicho decidió trasladar toda la fiesta al Club Atlético Barro Negro.
Lo que parecía una apuesta arriesgada terminó convirtiéndose en un éxito histórico.
Por ese escenario desfilaron Larry, Loco Niño, Los Fabulosos Cheyenes, Karicias, Darío y su Grupo Angora y muchas otras figuras que hicieron vivir a Barro Negro uno de los carnavales más recordados de su historia.
Años después volvería a repetir ese éxito en Jake, donde convocó multitudes con una cartelera integrada por artistas como Karioma, Vitamina Brass y otros grandes exponentes de la música tropical.
Los años cambiaron la forma de vivir la noche. Las grandes orquestas comenzaron a darle paso a los DJ y aparecieron nuevas propuestas de entretenimiento.
Sin embargo, Chicho nunca perdió su esencia.
Supo reinventarse y siguió haciendo lo que mejor sabía hacer: organizar momentos de felicidad.
En su última etapa acompañó el crecimiento de las tradicionales bailantas del Club Independiente, especialmente con Selena Show, donde volvió a reunir a quienes crecieron disfrutando de aquellos grandes bailes y también a nuevas generaciones que descubrieron el espíritu de la bailanta.
Más que un organizador de espectáculos, fue un hombre que entendió como pocos el sentimiento popular del Ramal jujeño.
Miles de historias de amistad, amores nacidos en un baile, carnavales inolvidables y noches que aún permanecen en la memoria colectiva llevan, de alguna manera, el sello de Conejo Producciones.
Hoy, coincidiendo con la fecha en la que hubiera celebrado un nuevo cumpleaños, Norte Activo decide recordarlo por lo que hizo en vida.
Porque detrás de cada entrada vendida había mucho más que un baile.
Había encuentros.
Había abrazos entre amigos.
Había historias de amor.
Había recuerdos que todavía hoy siguen vivos.
Ese fue el verdadero legado de «El Maestro» Chicho «Conejo» Oviedo.
Un hombre que hizo bailar a generaciones enteras y cuyo nombre quedó para siempre escrito en la historia popular de San Pedro de Jujuy.
Nota de la Redacción
Esta reseña fue elaborada a partir de distintos recuerdos y testimonios sobre la trayectoria de Chicho «Conejo» Oviedo. Algunos fragmentos e historias fueron tomados como referencia de publicaciones compartidas en redes sociales por René Gonzales y Javier Jurado, cuyos aportes contribuyeron a reconstruir parte de esta memoria colectiva.




